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Prevención cardiovascular

Colesterol en CEOs y altos ejecutivos: el riesgo que no avisa

Sentirse bien no descarta una acumulación progresiva de riesgo cardiovascular. El colesterol debe interpretarse dentro del perfil clínico y metabólico completo.

Presentación del Modelo N&H de prevención cardiometabólica para alta dirección

Muchos CEOs y altos ejecutivos revisan facturación, tesorería, costes, márgenes, plazos y riesgos cada semana. Sin embargo, hay una cifra que suele quedarse en segundo plano hasta que aparece un susto: el colesterol. No porque sea difícil solicitar una analítica, sino porque seguimos cometiendo un error muy frecuente: mirar el colesterol total como un dato aislado.

El colesterol total no cuenta toda la historia

El colesterol total no explica por sí solo el riesgo cardiovascular. Es necesario valorar la carga aterogénica que se mantiene durante años, especialmente mediante el colesterol LDL y, según el contexto —por ejemplo, cuando los triglicéridos están elevados—, el colesterol no-HDL o la ApoB.

El problema es que el colesterol alto no duele y no suele causar cansancio, dolor de pecho ni malestar al inicio. Una persona puede sentirse perfectamente bien, entrenar, trabajar muchas horas y, aun así, acumular riesgo cardiovascular de manera progresiva.

Factores que tienden a acumularse

En los altos ejecutivos existen varios factores que se repiten con frecuencia:

  • Comidas rápidas o irregulares.
  • Cenas tardías.
  • Viajes y reuniones constantes.
  • Poco descanso.
  • Estrés mantenido.
  • Menor actividad física de la que se cree.
  • Alcohol social o profesional.
  • Aumento progresivo de grasa abdominal.
Ejecutivo consultando su reloj durante una jornada de trabajo
El ritmo profesional puede dificultar la regularidad del descanso, la alimentación y la actividad física.

No todos estos factores elevan directamente el LDL, pero sí pueden empeorar el perfil metabólico general: aumentar los triglicéridos, favorecer la resistencia a la insulina, elevar la tensión arterial y multiplicar el riesgo cardiovascular cuando coinciden.

No todo colesterol elevado depende de la dieta

También hay que entender que no todo colesterol alto es consecuencia de la alimentación. Hay personas con una dieta razonable y un LDL elevado por predisposición genética. En otros casos puede relacionarse con hipotiroidismo, diabetes, enfermedad renal, determinados fármacos o una alimentación con exceso de grasas saturadas, presentes en embutidos, mantequilla, bollería, quesos curados, carnes procesadas y numerosos ultraprocesados.

Interpretar la analítica dentro del contexto

El colesterol refleja un patrón sostenido. Para conocer la realidad, conviene mantener hábitos estables antes de la analítica, evitar el ejercicio extremo inmediatamente antes y no interpretar los resultados de forma aislada durante una infección o un proceso inflamatorio agudo.

Una carrera profesional larga requiere energía, claridad mental y capacidad para decidir. Y prevenir no es esperar a tener síntomas.

Dr. Arian José Nuñez GonzálezDirección médica · N&H LONGEVITY